¿Cómo debería volver ‘La que se avecina’ en su decimotercera temporada?

La serie ha renovado pero con un cambio de decorados y personajes.

 

El pasado jueves 23 de julio Alberto Caballero hacía público en sus redes una noticia ya avanzada: ‘La que se avecina’ tendrá nueva temporada. Será la número 13 y se mudará a un nuevo edificio manteniendo parte del histórico elenco.

Se mantendrán personajes históricos, claves en las tramas y en la imagen de la serie. Además, se incorporarán nuevos rostros, todos, en una nueva ubicación. Es por eso que llega un punto de inflexión para la serie con el que se debe buscar mantener el espíritu de siempre, pero con aires nuevos (pese a la buena salud de la que goza socialmente y con los grandes datos de audiencia), que necesita para no caer en la repetición y monotonía de tramas y personajes.

Lo primero, es pensar que tipo de vivienda necesita la nueva comunidad de vecinos. ¿Se requiere de un nuevo edificio renovado para seguir la estela del que dejan o se debe hacer un gran cambio y dejar la altura al uso de un edificio para pasar a unas casas adosadas? El lugar de los hechos es un elemento determinante en cualquier ficción y en esta más si cabe. Es por eso que los hermanos Caballero deberán decidir por donde tirar. Esta claro que trasladarse a una urbanización con casas adosadas supondría un cambio muy grande para el espectador, pero tendría la ventaja de abrir nuevas tramas vecinales no vistas hasta ahora.

Pero si se quiere mantener la esencia y la mayor similitud a lo que vemos actualmente, la mejor decisión sería construir un nuevo bloque de pisos, con un diseño diferente, adaptado a los nuevos tiempos y a poder ser ubicado en el centro de la ciudad, volviendo a lo que en su día fue ‘Aquí no hay quien viva’. Si una cosa ha fallado en esta etapa, es la lejanía de la gran ciudad a la que se encontraba el edificio ubicado en Mirador de Montepinar. Es por ello, que un bloque en el centro de una ciudad o cercano a la vida de la urbe, podría desencadenar nuevas tramas con más vecinos externos al edificio, personajes de tiendas aledañas, un nuevo bar, varios comercios o una carretera o calle con mayor movimiento que genere nuevas historias y sobre todo divertidas.

Me permitiréis que haga un inciso con el tema del bar. Éste es un elemento clave en la historia de la serie y así se demostró con el videoclub de Paco en ‘Aquí no hay quien viva’. En un principio no era más que un punto de reunión que acabó sirviendo bebidas, es decir, un bar encubierto. Y ahora se ha visto con ‘La que se avecina’, que empezó con una peluquería sin sentido, hasta la llegada de un bar con sus múltiples dueños y algún que otro periodo de cierre, que sin duda es lo que mejor ha funcionado como punto de encuentro, frases míticas y nuevas historias. Todos recordamos la época de ‘mente fría’ y los golpecitos en la barra con su famoso grito: ¡Caña aquí! El bar como punto de encuentro que ahora podría añadirle un giro de guión aportando otros vecinos de edificios colindantes, al típico conductor de autobús que termina su ruta y necesita sus minutos de descanso y así un sinfín de otras tramas que este lugar envuelva y complemente a lo sucedido en el edificio.

En cuanto a los personajes: ¿Quién debería seguir y quién no?

Vayamos poco a poco pasando por todos los pisos que hay actualmente. Nos encontramos en el rellano: en el BAJO B, Enrique es un clásico de la ficción en sus dos etapas y pese a tener ya unas tramas redundantes, se ha ganado seguir por su referencia como el hombre sabio, ordenado, cauto y que también es fácil de liar. Con él convive Bruno, un personaje que ya no da más de sí y debería salir en la serie. Sus tramas han sido siempre cogidas con pinzas y no consiguen entrar en la historia. A Enrique se debería volver a unir definitivamente Araceli, ambos forman un dúo actoral fabuloso. Enfrente, en el BAJO A, tenemos a ‘Los Cuquis’ o lo que queda de ellos. Si hay una historia y una familia que ya vive de rentas es esta. Esta claro que como tal no pueden seguir. Los hijos deben dejar de aparecer y el personaje de Maite debe coger un nuevo giro para evolucionar o dejar de aparecer. Aquí también nos encontramos el gran papel que hace Paz Padilla como ‘La Chusa’, un personaje que debe seguir pinchando y ganando peso en futuras temporadas.

Subimos a la primera planta, en el PRIMERO A sólo mantendría la pareja de Coque, que debería dejar definitivamente la caravana, y Nines, que deberían coger algo más de protagonismo. Incluso quien sabe si incorporar la figura de uno de los padres o posibles hermanos de ambos para darle más lio y juego a las tramas. Raquel, ya no aporta nada a la serie. Desde el principio, cuando desapareció la trama de la inmobiliaria, el personaje no es más que puro relleno. Ongombo, el nuevo portero, se ha ido asentando, pero no lo veo con un largo recorrido, así que también debería dejar la serie.

En el PRIMERO B nos encontramos el piso que Bruno tiene alquilado y que ha cogido una familia a traición que decide irse. Pese a todos los movimientos, en este piso asociamos los personajes de Clarita y Josito, Clarita es un personaje sin sentido ni historia desde el primer momento y que no debe seguir. Josito, por su parte debe volver con su familia y ampliar nuevas y cómicas tramas familiares.

En el PRIMERO C está la familia Recio: Antonio y Berta deben seguir como pilares de la serie y dar por terminada la historia de Alba Recio. Un personaje ya muy quemado que sólo rellena tramas y de la que ya hemos visto todo, en ella, en sus relaciones sentimentales y con su padre, del que saca todo su odio y mala baba.

Seguimos subiendo, en el SEGUNDO A, nos encontramos a Agustín y Amador. Agustín es otro de los personajes que no encaja en la serie. La locura está llevada a un extremo que chirría en muchos momentos y del que no cobra sentido su continuidad. Su personaje nos traslada más al pasado que a la actualidad y tendría más sentido en uno de los especiales de fin de año de José Mota que en la comunidad de vecinos.

Amador ya sabemos como es y lo que nos reímos con él y sus fracasos, pero debe evolucionar y abandonar definitivamente su relación con Maite para que ambos sean simples vecinos y actúen como expareja para que todas las tramas, que parecen repetitivas, no siempre se vinculen al mismo hecho matrimonial. Para Amador le veo dos posibles futuros: o volver a convivir con su hermano Teodoro o convertirse, tras su fracaso de vida, en el nuevo portero de la comunidad

En el SEGUNDO B está Vicente. ‘El hombre cojín’ es de aquellos personajes que los quitas y el público no se daría cuenta, y es que su papel llevado al extremo; no hacer nada de nada. Pero la pareja que se ha formado entre él y Fermín nos lleva a una pareja de personajes totalmente opuestos que funcionan a la perfección en la comedia. Y que decir de Fermín, el líder de la serie en las últimas temporadas, el aire fresco que llegó en un momento clave, debe seguir siendo uno de los líderes de las nuevas y alocadas aventuras del ‘pícaro de playa’.

En el SEGUNDO C nos encontramos a Fina. ‘La anciana molesta’, como la llama Antonio Recio, llegó como la vecina cansina, pesado y costó su encaje en las tramas colectivas y entre el público, pero la aparición de Menchu y sus tramas alocadas más allá de ser simplemente la mala de la serie, han hecho ver al personaje con otros ojos. Es por ello que debe seguir teniendo más momentos con el dúo cómico que forma con Menchu y apostar por la aparición de una tercera pieza. Una buena opción para completar este trío sería: Carmina Barrios. El trío de marujas liantes de la comunidad. Qué maravilla.

Y llegamos a los áticos; en el ÁTICO A tenemos a ‘Las Morcillo’, la revolución del edificio y como tal, deben estar al pie de cañón en la nueva etapa. Madre e hija, son canela en rama y todavía tiene tela para rato. Hasta Josito, el hermano de Yoli, va dando pasos para tener protagonismo en esa loca a la par que divertida familia.

En ÁTICO B, los personajes de Lola y Ursulita deben desaparecer. Con la marcha de Javi, Lola ya baila suelta y sólo se salva Fermín en esas secuencias. Además, al propio Fermín se le podrían añadir como fijos la reaparición de Estela, que eso sería lo mejor que le podría pasar a la serie, o el personaje de Raluka que tantos buenos momentos nos da junto al espetero.

A parte de los mencionados, los hermanos Caballero deberán apostar por algún que otro nuevo personaje para suplir algunas de las bajas que se mencionan o que se puedan producir. Sería bueno para la trama, dar la bienvenida a una familia al más puro estilo ‘La familia Guerra’ que llegó triunfal a la calle Desengaño 21. Entre mis apuestas como nuevos rostros estarían otros buenos actores de comedia como Salva Reina, Gorka Aguinagalde, Paco y María León, de los que ya los veo sus posibles papeles integrados en el nuevo edificio.

Lo que está claro es que para lo seguidores de la serie es una alegría su renovación y la posibilidad de cambios. Eso sí, no muy drásticos, los justo para que le den un ligero aire fresco a lo nuevo que se nos avecina.

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