¿Pero qué estáis viendo?

Debemos acabar con el calificativo único de todo el programa.

 

Las familias no saben que ven sus hijos. No saben controlar qué ven y no tienen medios para ello. Estas son las grandes problemáticas de muchas familias que tiene a día de hoy con la nueva era digital. Una era digital de la que la televisión se va quedando atrás, pero que todavía tiene mucho que decir puesto que sigue contando con audiencias millonarias que lo demuestran, aunque cada vez menos entre los jóvenes. Es por ello que es el momento de dar respuesta a esas inquietudes con pequeñas medidas efectivas que hagan a los padres escoger la televisión para sus hijos por delante de otros medios.

El problema con la calificación de edad de los programas de televisión está en entredicho últimamente. Se ha oído de todo; desde que la TV no debe educar sino entretener, que deben ser los padres los que controlen lo que ven sus hijos,… Los padres son la primera pieza de educación de sus hijos y si estos están enseñados a lo que no pueden ver los obedecerán. Pero no olvidemos que hoy los niños y jóvenes tienen a su alcance todo el contenido variado en un solo clic en sus móviles, ordenadores o tablets y aquí, los límites son mucho menos restrictivos que en televisión.

Es por ello, que la televisión debe dar ese paso adelante. Es un medio que se esta viendo arrastrado a pasos agigantados por las plataformas y los medios digitales y debe aprovechar cualquier nicho para coger ventaja competitiva en otros aspectos que lo visual y la creativo ya no consigue. La encargada de todo ellos es la CNMC, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que se encarga entre otras cosas de supervisar que los contenidos audiovisuales sean adecuados en términos de menores de edad y publicidad.

Ahora mismo con toda la información que hay en medios y redes, parece que el público sigue dando mayor veracidad y certeza a lo que cuentan las televisiones y eso se debe aprovechar. Pero también debe regular con mayor rigor la permisividad de la edad de visionado de determinados programas. Eso hará que muchas familias, ante el tiempo libre de sus hijos, cuando demanden el consumo de contenidos visuales, elijan la televisión como medio de soporte más seguro para ellos. Es verdad que hay que educarlos en ese aspecto y hacerlos ver que determinados símbolos o colores son los que pueden ver y los que no. Todo ello para evitar que en un momento de zapping estos elijan lo que no toca, como si hacen con total libertad con un clic en el móvil, ordenador o tablet.

Por todo esto, hay que ser mucho más estricto en los contenidos que la televisión emite, sobre todo a las horas a las que se emiten y que calificativo de edad llevan consigo. Las mañanas entre semana se pueden salvar a la hora de tratar por ejemplo sucesos, debido a que en periodos normales los niños están en los colegios, pero pese a todo deben llevar asignado el limite de edad acorde a los contenidos.

Debemos acabar con el calificativo único de todo el programa, por ejemplo: el +12 o el +16 no usarlo como único indicativo para todo un programa, sino hacer que este calificativo vaya modificándose en muchos momentos según el tema que se trate. Es inevitable que en muchos momentos el calificativo pueda ser erróneo, sobre todo por los contenidos menos escaletados y en directo, pero ante la duda, la ley debe obligar a proyectar una edad mayor como límite de advertencia.

‘Sálvame’ es el caso a analizar. No sólo sirve la fragmentación del programa entre limón, naranja y tomate para separar las tardes por edades, sino que hay que medir mucho más las formas y el contenido tratado. La imagen que dan y el contenido que ofrecen no es un buen reflejo para según que niños y adolescentes. El problema mayor radica cuando estos niños están viendo estos programas porque sus padres los ven y les permiten estar ahí. En estos casos, poco se puede hacer porque cada casa es un mundo. Pero la ley debe garantizar que al menos por ellos no sea y que un niño o joven menor de 16 años este consumiendo contenido adecuados a su edad. Ejemplos como una bronca en el plató de ‘Sábado Deluxe’ entre Jorge Javier y Belén Esteban que se ha reproducido en horario infantil, las burlas a colaboradores, gritos y faltas de respeto como ejemplo de como debatir sobre un tema o trato denigrante en algunos casos de historias personales, entre otros, que los jóvenes toman como ejemplo de normalidad y realidad y luego aplican en su día a día. Es por ello que es importante una regularización mayor ante dicho contenido. ‘Sálvame’ no es el único programa, aquí habría un larga lista de espacios pero es el claro ejemplo por el número de horas que esta en pantalla, la franja en la que está y por el éxito de audiencias que representa.

Aunque no sea el objetivo, la televisión es un espejo de la sociedad y en la que muchos se miran sin quererlo. Con la televisión se está formando la madurez y la educación de muchos jóvenes, aunque cada vez menos debido a la fuerza de Internet, pero deberíamos conseguir que con estas medidas de mayor seguridad vuelva a ser ese referente fiable y adecuado para estos jóvenes. Y ya lo decía antes, intentemos que aquello que Internet no consigue regular, pueda conseguirlo la televisión.

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