Crítica de ‘La Casa de Papel 4’: más emoción hacia un final apoteósico

Hemos visto los nuevos capítulos de ‘La Casa de Papel’ y aquí está nuestra crítica de la cuarta temporada de la serie.

 

Ya está aquí la nueva y esperada tanda de capítulos de ‘La Casa de Papel’. Tras un apoteósico cierre de la tercera temporada de la serie, la banda liderada por el Profesor vuelve a Netflix para finalizar – o no – el atraco al Banco de España. En TVienes hemos tenido acceso a los primeros cinco capítulos y aquí van nuestras impresiones de las nuevas tramas de la serie creada por Álex Pina.

Un in crescendo más lento pero lleno de ritmo

Sin duda alguna, el inicio de la cuarta temporada de ‘La Casa de Papel’ baja una marcha para profundizar en la vida de los personajes. En los nuevos capítulos de la serie podemos conocer más a fondo a los miembros de la banda. Seguimos viendo cómo se fraguó el plan del atraco al Banco de España. El ya clásico juego en cinco tiempos de Álex Pina y el resto de guionistas nos ayuda a conectar con el pasado de el Profesor, Berlín, Bogotá y Marsella, hecho que facilita que interioricemos aun más las intenciones de los personajes en cada momento. Aún así, este vaivén de tiempos ralentiza un poco el avance de la trama. El atraco pierde revoluciones en una situación de tensión máxima como es el inicio de la temporada, dando al espectador la sensación de que el plan no evoluciona. Las crisis entre personajes se eternizan y la resolución de los conflictos perduran a lo largo de los primeros capítulos, prometiéndonos un final totalmente explosivo que empieza a cuajarse a partir de la quinta entrega.

La temporada más emocional con algunas fisuras mal tapadas

El amor y las relaciones sentimentales entre los personajes cogen fuerza esta cuarta temporada. Los espectadores ya conocemos a los atracadores y los guionistas empiezan a jugar con nosotros. ¿Quién se enamora de quién? ¿Porqué aquellos lo dejan? ¿Qué aguarda el pasado de cada uno de los miembros de la banda para que actúen de esa manera? Son diferentes preguntas que se plantean a lo largo de los nuevos capítulos, dejando de lado el atraco de manera momentánea sobretodo en el inicio.

En cuanto a lo que sucede en los nuevos capítulos, es cierto que el equipo de ‘La Casa de Papel’ ha roto varias veces la verosimilitud que les unía con los espectadores. Si bien en el anterior atraco todo estaba perfectamente atado, en esta temporada hay situaciones que te dejan con dudas sobre lo que estás viendo. Si eres fan de la serie lo dejarás pasar, pero hay veces que la ciencia ficción se apodera de la trama, esquivando situaciones de peligro de una manera demasiado sencilla.

Continuas referencias a España y muchos giros de guión

Vancouver Media ha querido dejar clara la marca España en la producción de la cuata temporada de ‘La Casa de Papel’. A lo largo de los nuevos capítulos nos encontramos con múltiples referencias a la cultura española. Desde un toro a una paellada popular, pasando por referencias a ‘El Quijote’ o ‘Platero y yo’ y ‘Suspiros de España’ como parte de la banda sonora. Por suerte cada vez más gente asocia España a la serie de Netflix, hecho que queda totalmente reforzado con las referencias mencionadas.

Por otro lado, ‘La Casa de Papel 4’ ofrece lo que se espera de ella: giros de guión constantes. Las traiciones cogen cierto protagonismo entre la banda, aparecen nuevos enemigos y nuevos cómplices, se intensifica el papel de la policía y por fin se desvela el papel de Belén Cuesta en la serie. No podemos avanzaros nada, pero será un personaje clave para el transcurso de la historia y además aportará diversidad entre los personajes.

Una calidad técnica excepcional

El equipo de Vancouver Media no defrauda. ‘La Casa de Papel 4’ mantiene una calidad técnica extraordinaria. La fotografía, a manos de Miguel Amoedo, es magnífica. Hay apuestas arriesgadas, planos diferentes y dinamismo a por doquier. La banda sonora sigue siendo muy buena, intensa. Pese a ello, he echado de menos el Bella Ciao en los primeros cinco capítulos.

No creo ‘La Casa de Papel’ esté perdiendo fuelle, porque a la que te encuentras con un capítulo lento, los últimos quince minutos te dejan sin aire. El tempo está bien medido y los cliffhangers están perfectamente colocados. Los capítulos se consumen a la velocidad de la luz y siempre hay ganas de más. Si la cosa se mantiene, tiene pinta que aún habrá atracos, nombres de ciudades y planes perfectos por ver.

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