¿Objetividad en televisión? Vaya chiste…

La fuerza de la mediocracia no se mide con share.

 

El pasado domingo 24 de marzo vimos un programa de Salvados de los que quedaran en la memoria de todo amante de la televisión. Cinco grandes profesionales hablando sobre cómo contar las noticias y cómo los medios han influenciado en la ya conocida crisis catalana.

Tres hombres y dos mujeres. Tres se levantan cada mañana en Cataluña y dos no. Dos actualmente trabajan en la radiotelevisión pública catalana y tres no. Aún todo lo que los une a algunos, todos ellos conforman cinco maneras distintas de ver unos mismos hechos y su influencia en la opinión de la sociedad.

Si algo ha demostrado el último Salvados es que en lo alto de las jerarquías mediáticas no hay pudor alguno en reconocer la subjetividad del periodismo. El primero en romper una lanza por la subjetividad fue Josep Cuní, director de ‘Els Matins’ de TV3 durante 7 años y actualmente presentador del matinal de Ser Catalunya, quien llegó a calificar la objetividad de quimérica. Sin embargo, puede que lo más sorprendente fuera la declaración sin tapujos de Antonio Ferreras que reconoció que en laSexta la línea editorial es claramente progresista-socialdemócrata mientras que la cadena principal del grupo, Antena 3, sigue una línea liberal-conservadora.

Lejos del plató de ‘Al Rojo Vivo’, Ferreras se mostró más cauteloso y moderado políticamente. De hecho, llegó a decir que para él «la mejor democracia es la más aburrida», defendiendo de este modo una política pasiva, algo claramente antagónico a su reconocido estilo pasional de narrar la política.

El apaciguado debate inicial duró poco y enseguida saltaron algunas chispas. Si bien la voz estrella de laSexta reconoció su marcada línea editorial, no permitió lo mismo a TV3 a quienes acusó de colaborar con las tesis independentistas; «Lo que más me duele es que durante años allí solo se habla de España con una visión: qué mala calidad democrática».

Es entonces cuando Évole recurre a las cifras y relata como, según el CIS, más del 80% de la audiencia de TV3 vota a partidos independentistas, cerca de un 60% de Antena 3 a Cs o PP y el 70% de LaSexta a PSOE o PODEMOS. Sin embargo, lo cierto es que hay muchos índices en los que TV3 figura como una de las televisiones más plurales e imparciales y, además, puede reivindicar que no ha tenido nunca acusaciones internas de manipulación por parte de la dirección de la cadena. Cosa que no pueden decir las cadenas públicas en España.

No por ello TV3 está eximida de toda responsabilidad. Évole recurrió a un corte de la radiofónica Mònica Terribas en el que se dirige a sus oyentes con un «Buenas tardes ciudadanía de la República catalana» en el día de la declaración unilateral de independencia. Terribas, lejos de reconocer algún error, reivindicó que aquella era la situación legal en Cataluña entre la proclamación de la independencia y la puesta en marcha del 155. Afirmación que aprovechó el conductor del debate para preguntarle si  se sentía engañada ante las actuales declaraciones en el Tribunal Supremo en las que los líderes catalanes niegan la validez de la declaración de independencia. Dicha pregunta resultó incómoda para Terribas, quien no pudo más que reaccionar con un «¿He venido a ‘Salvados’ a decir si me engañaron con la DUI o no?».

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Más allá de acusaciones y contra acusaciones sin mayor relevancia, si algo hemos aprendido del programa de Évole es que poco hay políticamente más poderoso que una pantalla de televisión o unos minutos de radio.

Entre los cinco periodistas presentes el domingo en Salvados sumaban en su conjunto más de cinco millones de espectadores diarios. Cinco millones de personas que, como tú y como yo, nos informamos por las redes sociales, por los periódicos digitales y, naturalmente, también por la radio y la televisión. Pero hay algo que convierte la televisión en el medio estrella y el más poderoso en condicionamiento ideológico; que siempre es y será garante de credibilidad. 

Mi madre, que de joven militaba en un partido que no obtuvo nunca representación parlamentaria, siempre me insiste en algo que pocas veces nos paramos a pensar. Si hoy tenemos un sistema político con cuatro partidos principales es porque un día los medios les dieron voz. Porque, de un día para otro, Podemos y Ciudadanos devinieron partidos cuyos líderes eran rostros conocidos y voces escuchadas. No por las horas que llenaban en televisión ni por la audiencia de susodichos programas sino simple y llanamente porque salir en televisión convierte cualquier producto en creíble; sea político o comercial. Es también por ello que, mientras los precios de la publicidad en internet caen en picado, las agencias de publicidad continúan invirtiendo en televisión.

En definitiva, la historia reciente demuestra que nuestra democracia es más mediocrática que participativa. Causa o no de ello es la polarización política que vivimos y la banalización ideológica y conceptual de políticos y periodistas.

Nil Codina

@nilcodina

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