Movistar Series estrenará ‘Black Monday’ en simultáneo a Estados Unidos

La serie se emitirá en la plataforma la madrugada del 20 al 21 de enero.

 

Movistar Series sigue con su apuesta por la inmediatez y emitirá la madrugada del 20 al 21 de Enero el estreno de ‘Black Monday’, en simultáneo a la llegada de la ficción a Estados Unidos. La dramedia de 30 minutos cuenta cómo un grupo de ‘outsiders’ de las finanzas se colaron en el exquisito club de peces gordos de Wall Street para acabar destrozando el mayor sistema financiero del mundo (además de una limusina Lamborghini y el techo de cristal, literalmente…).

Sus tres protagonistas forman el tándem perfecto: la veteranía de Don Cheadle (‘House of Lies’, ‘Iron Man’), que encarna a Mo, y la frescura de Andrew Rannells (‘Girls’), que interpreta a Blair, y Regina Hall (‘Black-ish’, ‘Insecure’), que da vida a Dawn. El reparto lo completan secundarios como Bruce Dern (‘Nebraska’, ‘Big Love’), Melissa Rauch (Bernadette en ‘Big Bang’) y Ken Marino (‘Dice’), un actor muy vinculado al mundo de la comedia en EE UU y que en la serie interpreta un doble papel, el de los Lehman Brothers gemelos, antagonistas de Mo en la historia.

Así es ‘Black Monday’

Wall Street, 1986. Todo es ego, dinero, hombreras y cocaína. Mo, Dawn y Blair forman un trío atípico. Unidos por el trabajo duro, la suerte y, sobre todo, el deseo de ganar muchísima pasta, no son precisamente los más exitosos de la firma en la que trabajan. Pero nunca se debe subestimar a un perdedor.

Como recién salido de una marmita de coca, Mo habla mucho, rápido y mal, pero cuando abre la boca no da puntada sin hilo. Negociador (manipulador) nato, aún no ha cerrado un acuerdo y ya está pensando en el siguiente y le gusta fingir que no necesita a nadie para ser feliz. Dawn es su alter ego, pero es mujer y afroamericana y, claro, estamos en los 80, así que prácticamente toda su energía la invierte en demostrar que vale para esto. Por su parte, Blair es un cerebrito recién graduado que acaba de entrar en la firma de Mo. Con cara de no haber roto un plato, su halo de inocencia lo convierte en la diana perfecta de todos los ataques. También en el marido perfecto de la hija de uno de los mayores inversores de Mo. El único ¿problema? es que es gay.

Los tres forman un equipo imbatible, hasta que unas cuantas decisiones absurdas y una buena dosis de ego herido se lo carga todo a niveles que ni ellos esperaban.

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