Élite: una mirilla a la adolescencia más transgresora

La nueva apuesta de Netflix arrasa entre los jóvenes, coronándose como la serie más maratoneada de la semana en todo el mundo.

 

Ni los ‘Compañeros‘ en las clases de ‘Física o Química‘, ni ‘Al Salir de Clase‘. Nadie ha conseguido lo que, en menos de una semana, ha hecho que Netflix se posicione en la ‘Élite’ de las series ambientadas en institutos. Con personajes complicados, a la par que redondos, en tramas enrevesadas que no te dejan ni parpadear, la nueva serie de Netflix triunfa poniendo una mirilla por la que observar a la generación adolescente más transgresora, humana y liberal. 

Estaba claro que ‘Élite’ venía dispuesta a arrasar. A arrasar con el machismo. A arrasar con el racismo. A arrasar con la religión, la homofobia, las adicciones y con todos los prejuicios de aquellos que han disfrutado de los ocho capítulos que conforman la primera temporada. Y es que la nueva ficción de Netflix muestra el lado más libre y rebelde de la juventud actual. Un punto de vista sin paternalismo, con la naturalidad que se merece: sentimientos a flor de piel, sin filtros.

Pese a tener los clichés básicos de una serie juvenil, Carlos Montero y Darío Madrona han conseguido que el punto diferencial esté en como los personajes se van presentando poco a poco por si solos. Partiendo del primer capítulo, al finalizar ‘Élite’, todos los personajes han sufrido una revolución interna, un cambio que, mediante sus temores, sentimientos y  preocupaciones, busca llevar al extremo sus personalidades, jugando al “quién es quién” en el conflicto principal de la trama: el asesinato de uno de los estudiantes. Y es que en ‘Élite’ ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos. 

Además, la creación de un elenco con caras totalmente vírgenes para el ojo del espectador es de agradecer. Con ‘Élite’ hemos disfrutado de rostros conocidos y descubierto a grandes actores y actrices a los que, sin duda alguna, veremos muy a menudo en la pequeña y gran pantalla. Actuaciones realistas que, junto a localizaciones muy distintivas y una banda sonora que cualquier chaval podría llevar en su playlist habitual de spotifyconsiguen adentrarte en ‘Las Encinas’, el instituto donde transcurre la historia.

Netflix nos ha ofrecido una joya juvenil, una droga a la que engancharse y no escapar hasta el último minuto de la temporada. Será difícil sobrevivir al mono hasta que lleguen los nuevos capítulos…

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