Cena gourmet en la noche de Cuatro

Se estrena la 4ª edición de ‘Ven a cenar conmigo: edición gourmet’ con cinco nuevos comensales famosos

Ha llegado a Cuatro la 4ª edición de la versión gourmet de ‘Ven a cenar conmigo’ con la presencia de Nagore Robles, Ivonne Reyes, Mar Segura, Miguel Temprano e Ismael Beiro. El éxito del programa de la cadena de Mediaset ha sido el resultado de un formato en que una cena se convierte en un reality atractivo para el público. Un programa supuestamente culinario que muestra las costumbres más habituales a la hora de sentarnos en la mesa. Pero desengañémonos, si fuera este un programa de cocina, estaríamos destinados a quemar la comida o a intoxicar a alguien. No obstante, el público es consciente y los creadores del programa se aprovechan de ello. Y que siga así…

El programa ha dejado grandes momentos para conservar en nuestra memoria: la relación de amor imposible entre Antonia Dell’Atte y Fortu, esas interpretaciones afectadas de la incombustible Ana Obregón, las confesiones de Julio Iglesias Jr y Kiko Rivera o la discusión entre Victor Janeiro y Lucía Etxebarría acerca de los toros. Y Cuatro tenía que seguir explotando este éxito.

 Una receta con mucho sabor

La receta de la noche del martes era muy fácil de llevar a cabo. Sus ingredientes principales eran los siguientes: una sonriente presentadora de televisión (Ivonne Reyes), un paparazzi con ínfulas de macho ibérico (Miguel Temprano), una guerrera colaboradora de televisión (Nagore Robles), una empresaria vegetariana (Mar Segura) y, por último, un cómico y productor musical (Ismael Beiro). Hay que salpimentarlo con una voz en off que haga las delicias de los espectadores y que cualquiera se llevaría a casa o al trabajo para alegrarle los momentos más difíciles, además de con una edición a la que la cadena de Mediaset nos tiene acostumbrados y que ya es un sello de sus programas de entretenimiento.

A continuación, se debe condimentar con una casa en la que se pueda encontrar una entrada para recibir a los invitados con una falsedad propia del mundo del famoseo. Además de un salón para el picapica (a poder ser jamón barato del super y canapés dignos de una fiesta infantil) y para la fiesta final. Y, como no, una cocina donde sea imposible moverse y un salón en el que la decoración sea escasa u hortera.

Después, será necesario para nuestra receta contar con un menú adecuado: como entrante un “Jardín de los reyes”, a base de quesos machacados, raviolis, piña quemada, foie de dudosa calidad y un toque de verduras; como plato principal un “Mar de seducción”, o lo que es lo mismo, una merluza fría con una salsa propia de una cena ligera; y, para terminar, de postre un “Punto dulce”, a base de un crep con vainilla y chocolate que no se vendería ni en las peores heladerías de este país.

Y, para terminar, hay que aderezarlo con unas cuantas críticas, a la cara o a escondidas, a gusto del consumidor.

21 puntos para la primera anfitriona, Ivonne Reyes

  En definitiva, un primer capítulo algo flojo en el que descubrimos a una anfitriona que no se manejaba demasiado bien en la cocina, especialmente con el postre. Un Miguel temprano obsesionado en demostrar su hombría y dispuesto a ganar videos coqueteando con Ivonne y peleándose con Nagore. Una Mar Segura demostrando su clase y criticando la decoración y la cubertería. Una Nagore intolerante a la lactosa y que soltó la perla “Lo peor que he comido en mi vida” refiriéndose al postre. Y un ganador del primer ‘Gran Hermano’ completamente descolocado y sin mucho que aportar. Finalmente, Ivonne consiguió unos modestos 21 puntos que no la aúpan precisamente a las primeras posiciones para conseguir el premio. Pero qué más da, ha tenido su momento de gloria en una cocina y en un comedor que vale su peso en oro.

Esperemos que la versión gourmet nos depare más momentos de críticas, puñaladas traperas y fiestas horteras y deprimentes, porque en el fondo, este reality se nutre de eso. A todos nos encanta cenar acompañados de nuestros familiares. Explicarnos cómo nos ha ido el día o qué planes tenemos para el día siguiente. Pero ver ‘Ven a cenar conmigo’ se convierte en una especie de cena de Navidad avanzada. Una cena en la que acaban saliendo trapos sucios entre el cuñado, el primo y la novia del abuelo. Sin embargo, siempre es mucho más interesante ver cómo los que cotillean, los que se critican y se sacan las entrañas son aquellos que habitan en la “caja tonta”, sean grandes chefs o vulgares mortales que utilizan el microondas, como tú o como yo.

Deja un comentario