Porqué necesitamos más ‘The Good Fight’

Las claves de la serie de éxito de Movistar Series.

Pantalla en negro. Se escucha Donald Trump des de la lejanía. Aparece la gran Christine Baranski. Desconcertada. Atónita. Con la mirada perdida viendo a su nuevo presidente jurar el cargo. Cierra la tele. Se levanta. Empieza The Good Fight.

El otro día fue mi cumpleaños y mi abuela me regaló algo que no me esperaba. Llevaba semanas insistiendo en hacernos de Movistar Series para poder ver una serie que, aún no sé porqué, me atrajo des del primer tráiler que vi. Había ya desistido porque mi madre no quería sentir hablar de hacerse de Fusión cuando, por sorpresa, mi abuela me llevó a comprar esa tan deseada serie en DVD. Algo que, de hecho, ni se me había pasado por la cabeza. Una vez redescubierto ese objeto que ya casi ni recordaba me dispuse a devorar los primeros capítulos de “The Good Fight”. Un placer del que hoy os quiero hablar.

2The Good Fight” es una elegante, inteligente, redonda y absorbente segunda parte de “The Good Wife”. Un ejemplo de que, a veces, los spin off consiguen incluso superar su predecesora. Pero más allá de ser una brillante serie de abogados, “The Good Fight” es, en esencia, una crítica voraz a la nueva realidad que vive Estados Unidos. Donald Trump inspira un universo en el que las fake news, el racismo y el machismo están al orden del día.

Todo empieza cuando Diane Lockhart, una prestigiosa abogada de Chicago a punto de jubilarse, cae en desgracia tras la estafa de inversión de su amigo Henry Rindell. Diane tendrá que volverse a levantar y lidiar con un mundo cada vez más surrealista. Y lo hace. Una y otra vez. Diane atrapa. Diane enamora. Sus movimientos. Se expresión dura. Segura de sí misma. Una risa radiante que siempre esconde. Una personalidad abrumadora. Es, sin duda alguna, Diane Lockhart la clave de que The Good Fight funcione.

Diane y unos guiones vibrantes. Un universo vibrante para los fanáticos del mundo de los jueces, fiscalía y abogados. Un producto más que necesario para comprender las problemáticas de la sociedad en la que vivimos. Para ver aquello que mueve el sistema y que, a veces, olvidamos. La avaricia de los de arriba. La opresión de los de abajo.

Si algo define “The Good Fight” a la perfección es esa sintonia que aparece en los créditos iniciales de cada capítulo. Empieza un laúd y una flauta. Suena a medieval. A Robin Hood. Mientras, cajas fuertes, teléfonos, ordenadores, objetos de lujo, explotan a cámara lenta. Entonces la canción sube de tono. Suena a marcha militar. Estilo ruso. A guerra. A sangre. Aparecen voces. Cantan por encima de los instrumentos hasta que dejan ir un grito sordo de valentía. “The Good Fight” es el grito de Diane Lockhart ante Donald Trump y el mundo que le rodea.

Nil Codina

@nilcodina

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